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Entrevista a Javier Iglesias, presidente de la Diputación de Salamanca

El reelegido presidente de la Diputación de Salamanca asegura que “gobernar con mayoría absoluta no significa aplicar ningún rodillo” y ofrece la provincia a la nueva Junta como ‘conejillo de indias’ para “extender la banda ancha”

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Por tercera vez en los últimos ocho años, accede a la Presidencia de la Diputación de Salamanca gracias a una nueva mayoría absoluta de su partido en la provincia, lo que comienza a convertirle en un ‘rara avis’ dentro de la política nacional. Javier Iglesias (Peñaranda de Bracamonte, 26 de abril de 1969) asegura, no obstante, que una mayoría suficiente para gobernar no significa que puedan hacer lo que les “dé la gana ni dejar de escuchar a la oposición”, como afirma haber demostrado durante ocho años de “gestión responsable” que ahora pretende continuar con ayuda de Junta y Gobierno, a los que pide tener en cuenta a las diputaciones, por ser “administraciones especialistas en la micropolítica de la España rural”, dentro de la “necesaria estrategia” contra la despoblación.

 

Tras los resultados de las elecciones generales, donde el Partido Popular ganó por apenas 1.000 votos de diferencia al PSOE en Salamanca, ¿esperaba un resultado tan holgado en las municipales, con casi 20.000 votos más, que les ha dado la mayoría absoluta en la Diputación?

Nos sorprendió más el resultado de las generales que el de las propias municipales, porque en estas sabíamos que podíamos tener la confianza de muchos salmantinos, como así fue. Con el 42,5 por ciento de los votos, Salamanca ha conseguido ser el mejor resultado del Partido Popular en las municipales de toda España. Estamos muy orgullosos de la confianza que nos han dado los ciudadanos en las elecciones municipales y también en las autonómicas, donde obtuvimos el mejor resultado de un partido político en cualquiera de las provincias con un 38,6 por ciento de los votos. Algo tuvo que ver que el candidato a la Junta de Castilla y León era Alfonso Fernández Mañueco.

 

¿Qué factores, además del mencionado, explican ese cambio de resultados en apenas cuatro semanas?

El Partido Popular es un partido fuertemente territorializado, que apuesta por los pueblos, por los municipios, y para nosotros las municipales no son elecciones de segunda. Quizá otros partidos tienen menos estructura, pero nosotros la tenemos, hacemos las cosas bien desde hace muchísimos años, tenemos a los mejores y creemos en el municipalismo. Porque hay otros que no creen.

 

Afronta ahora su tercer mandato al frente de la Diputación de Salamanca. ¿Qué supone ser una de las pocas provincias donde un partido obtuvo la mayoría absoluta para gobernar la institución provincial?

Nos lo tomamos con serenidad y con tranquilidad. Gobernar con mayoría absoluta no significa ni que podamos hacer lo que nos dé la gana ni que no vayamos a escuchar a los representantes de la oposición. Hemos tenido mayoría absoluta en las dos elecciones anteriores y hemos llegado a importantísimos acuerdos con el PSOE, especialmente en mi primera legislatura como presidente, en los momentos peores de la crisis económica, donde los grandes acuerdos y modificaciones que hicimos en la Diputación los hicimos de la mano del PSOE cuando teníamos una mayoría absoluta aplastante. Vamos a actuar de la misma manera. Porque para nosotros tener mayoría absoluta no significa aplicar ningún rodillo ni estar por encima del bien y del mal, sino todo lo contrario. Una mayoría suficiente para gobernar implica mucha mayor responsabilidad y tener presente siempre que tenemos que tener los pies en el suelo.

 

¿Temió en algún momento no poder revalidar la Presidencia por la limitación de mandatos que ha impuesto Ciudadanos para alcanzar el pacto regional con su partido?

Con una mayoría suficiente para gobernar, no. Lo dijeron ellos también. No se pueden poner puertas al campo.

 

¿Qué vamos a ver de diferente en este reelegido gobierno de la Diputación provincial de Salamanca durante los próximos cuatro años?

Lo que hemos hecho, ha funcionado bien. Hemos hecho gestión, pero no hemos hecho gestión estelar para que brille en los medios de comunicación. Hemos hecho una gestión responsable, del día a día, para conseguir resultados que se ven cuando uno visita los municipios, pero que no están con la aureola de las grandes cuestiones que, en muchas ocasiones, han perdido a la política española. Y hemos conseguido, gracias a esta gestión, muchas cosas: impulsar y dar mucha importancia al empleo y a las oportunidades en el mundo rural, y dedicar muchísimo más dinero a los municipios de la provincia de Salamanca. Estamos en cotas históricas: jamás los municipios de la provincia de Salamanca habían recibido tanto dinero para hacer obras y para prestar servicios como en estos momentos. Eso lo puede decir cualquier alcalde, sea del partido que sea, socialista, popular o de cualquier otro partido. Y eso es lo que me da confianza en seguir haciendo lo mismo. Yo creo que tenemos que ahondar, lo dije en mi discurso de investidura, en la creación de las bases para dar oportunidades y ventajas en el mundo rural. Ya tenemos la estrategia de empleo, que está facilitando enormemente el acceso de jóvenes y no tan jóvenes a un empleo y al autoempleo, pero creo que otras Administraciones públicas, principalmente el Gobierno pero también la Junta, deben hacer reformas fiscales de discriminación positiva hacia las zonas rurales, y legislar de manera diferente para una gran ciudad y para un pueblo pequeño en temas urbanísticos y medioambientales. Se tiene que ser mucho más flexible en los pueblos más pequeños, para facilitar la implantación de empresas y dar nuevas oportunidades en el medio rural.

 

 

En su discurso de investidura marcó como reto más acuciante combatir la despoblación. ¿Qué es lo que ha fallado y qué hay que cambiar tras ocho años en los que Salamanca ha perdido cerca de 18.500 personas?

La despoblación no es un problema para el individuo, sino para el conjunto de la sociedad. Cada uno puede vivir donde quiera y si alguien joven desea irse a una ciudad más grande, porque le apetece, puede hacerlo. A veces enfocamos mal el problema. Porque la despoblación es un efecto no deseado para el conjunto de la sociedad, pero no es un problema para las personas. Enmarcado en esto, tenemos que hacer discriminaciones positivas en cuanto a la fiscalidad y la legislación, así como ayudar y echar una mano allí donde es más difícil, para que ese joven que está dudando, pueda tener oportunidades de quedarse. Que un joven desee irse a vivir a Madrid, Nueva York o Washington, me parece muy bien. Lo que sí tenemos que hacer es que la persona que desee vivir en su municipio, que le apetezca tener una oportunidad laboral, de vida y familiar en su pueblo, lo pueda hacer. Es lo que tenemos que hacer para que no se abandone el territorio, la agricultura y la ganadería, que permite tener ordenado el territorio y mantener su situación medioambientalmente.

 

¿Qué esperanza tiene de encontrar oídos que le escuchen en las Administraciones regional y nacional para llevar a cabo esas medidas de discriminación positiva para las zonas rurales?

Estoy absolutamente esperanzado. Yo a Pedro Sánchez no le conozco, pero a Alfonso Fernández Mañueco sí. Y creo que vamos a tener una gran oportunidad en Castilla y León de aprovechar a una persona que está extraordinariamente sensibilizada y conectada con el mundo rural. No en vano, fue durante cinco años presidente de la Diputación de Salamanca.

 

¿Qué otras peticiones tiene previsto llevar al nuevo presidente de la Junta?

La extensión de la banda ancha a todo el territorio es fundamental. En Salamanca ya tenemos preparados seis millones de euros para ser, si quiere la Junta, el ‘conejillo de indias’, y llevarlo aquí por primera vez para poderlo extender por el resto de Castilla y León.

 

¿Confía en su colaboración para lograr el otro gran reto que expuso en su discurso de investidura: mejorar la calidad de los servicios públicos de la provincia?

En Castilla y León, más que mejorarlos, hay que mantenerlos, porque son unos servicios públicos de extraordinaria calidad. Sí se puede dar alguna vuelta de tuerca para mejorar algunos aspectos en la Sanidad rural, pero hay que reconocer que Castilla y León ofrece en estos momentos unos servicios en las zonas rurales de primera. Creo que no existe ningún lugar en España donde en pueblos tan pequeños, vaya el médico y tengan escuelas abiertas con cuatro niños. Solo en Castilla y León lo tenemos. Y la verdad es que son de calidad, porque en el Informe PISA los niños, especialmente los de la Castilla y León rural, tiene unos resultados significativamente buenos. Aquí existe una enseñanza que se puede igualar a las mejores del mundo. Todo es mejorable, y hay que seguir mejorando, pero al menos mantener lo que tenemos porque es muy bueno.

 

¿Teme que el pacto con Ciudadanos para el Gobierno de Castilla y León pueda debilitar la alianza Junta-Diputación de Salamanca de la que han hecho gala en campaña?

Mi obligación será construir esa alianza con Ciudadanos, con el Partido Popular y con cualquier persona. No tiene porque mermar las expectativas tener un gobierno de coalición de Partido Popular y Ciudadanos para todo lo que tenemos que hacer en la provincia de Salamanca y, me atrevería a decir, que para toda Castilla y León. Creo que es una oportunidad de enriquecer al Gobierno y de hacer las cosas bien. La voluntad de ambos líderes, tanto de Francisco Igea como de Alfonso Fernández Mañueco, por lo que he podido leer del primero y lo que conozco del segundo, es seguir mejorando, hacerlo lo mejor posible, y dar un salto cualitativo y cuantitativo en la Comunidad Autónoma. Miel sobre hojuelas.

 

¿Nota un cambio en Ciudadanos tras estos cuatro años, al pasar de abogar por la eliminación de las diputaciones a defender ahora una reforma estructural de las mismas?

Esto es propio de los partidos nuevos, que escuchan dos cosas en la calle y las lanzan al resto del mundo como una verdad absoluta. Pero no son verdad. Ciudadanos se ha dado cuenta, no solo en Salamanca sino en el resto de España, que las diputaciones hacen una labor fundamental, especialmente en la España rural. Y además con pocos recursos. Con no demasiado dinero llegamos a muchísimos sitios y a mucha gente. Yo creo que somos administraciones especialistas en la micropolítica que hay que hacer en la España rural, y se debe aprovechar de cara a tener voz y voto en esa estrategia que se hace necesaria en el conjunto de España para arrojar luz en esa situación no deseada, que es como me gusta definirla, que hay en muchos lugares de la provincia de Salamanca, de España, de Europa y del mundo, porque la despoblación es una tendencia global.

 

¿Cómo espera que sean estos cuatro años con respecto al principal grupo de la oposición?

Me gustaría un entendimiento cordial y una conexión fluida para seguir construyendo. Ya sabemos que la oposición tiene asignado el papel de control al Gobierno, pero también me gustaría que puedan hacer otro tipo de cosas, como colaborar con naturalidad y normalidad, porque tener una mayoría suficiente para gobernar, al menos en la Diputación de Salamanca, nunca ha significado no escuchar.

 

¿Qué me dice del Gobierno de España? ¿Cree que su diferente color político puede afectar a las inversiones en la provincia?

A mí lo que más me preocupa del Gobierno de España, en estos momentos, es que sea capaz de mantener el ritmo de creación de empleo, de oportunidades y crecimiento que tenemos en España. Eso es lo que me preocupa, porque no se trata de que se haga una carretera o no, sino de que haya dinero para hacerla y que podamos pedirla. Si España deja de crecer y crear oportunidades y empleo, difícilmente habrá para todos y para todas las cosas que necesitamos.

 

Y, ¿con respecto a las infraestructuras necesarias para Salamanca?

Con que este Gobierno no toque lo que ha dejado preparado el Gobierno anterior, basta. Porque hay una infraestructura que sí es importante, la conexión de la A-62 con la autovía de Madrid por una variante que iría por el sur de Salamanca para no atravesar una vía semiurbana como pasa ahora, y el Gobierno de España la ha parado. El Partido Popular puso los cimientos y el PSOE ha enterrado esos cimientos para que no se vean, lo ha paralizado. Y me gustaría que se pudiera hacer.

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