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¿Qué hace una vaca como tú, en un prado como este?

Un joven ganadero de Vizmanos (Soria) apuesta por la única explotación de vacuno de Frieiresa fuera de Galicia, región de la que es autóctona, y con un producto exquisito para cocinar

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Concha Ortega / ICAL El ganadero Jorge del Rincón en Vizmanos, propietario de la única explotación en Castilla y León de la raza Frieiresa

 

“La Frieiresa es una vaca más brava y más alegre. Es más difícil hacerse a su manejo. Cuando vinieron eran casi salvajes frente al resto, que son más cariñosas. Las trajimos de Lalín (Pontevedra). Hace unos cinco años las vi por internet, me gustaron y las compré”. Con poco más de 23 años, el soriano Jorge del Rincón es un ganadero común de Castilla y León por sus hábitos con la vara y el trato con los animales; se define “una persona de animales”. Pero es atípico por la raza que le da de comer. Cuenta con la única ganadería de Frieiresa fuera de Galicia, de donde es autóctona. No hay más que mirar el mapa de presencia del Ministerio de Agricultura y llama la atención, además de en las cuatro provincias gallegas, que sólo Soria figure como productora de esta raza.

Vizmanos (Soria), muy cerca de San Pedro Manrique, es un lugar perfecto para la crianza de esta raza, “especialmente indicada para ganaderías de sierra o que pastan en parcelas que no son pastizales y pastos arbustivos”, sostiene Del Rincón, quien también explica que una de sus principales características es la rusticidad. “Este terreno es de invierno. Queríamos vacas rústicas y duras y que se mantuvieran ellas casi solas”, recuerda. Y por supuesto, por tratarse de una “carne exquisita” que su padre se encarga de comercializar en su propia carnicería.

 

Concha Ortega / ICAL El ganadero Jorge del Rincón en Vizmanos, propietario de la única explotación en Castilla y León de la raza Frieiresa

En la actualidad, la explotación cuenta con medio millar de vacas, de las que son Frieiresa pura 25, otras 90 son Cachenas, también de origen gallego, pero más extendida, y catalogada como una de las mejores del mundo. “Se habla de ella como la Angus. No da muchos kilos pero la carne es muy buena”, asevera. El resto de las vacas son cruces. “Casi toda la carne de esta vaca se vende en la zona”, admite, conocedor del buen gusto soriano, que “más o menos la conoce”. El joven ganadero apunta que es “mejor carne” que la de una limusina, “con más grasa infiltrada, que es mejor para cocinar”.

El ganadero soriano admite que el “negocio funciona”, pero, como cualquier cuidador de animales, es sacrificado. En verano, época en la que “suelen parir, hay que estar encima de ellas”. Pero el resto del año, en el alto del puerto es el propio animal el que se busca la vida, de ahí “su dureza”. “Ahora los tenemos en pastos más bajos, más cerca del pueblo, porque nunca están estabulados, sino en extensivo”, explica.

Crítico con los “problemas sanitarios”, Del Rincón aprovecha para lanzar una mensaje a la Administración, “que no hace nada para solucionar la cuestión del saneamiento cuando las vacas están en permanente contacto con los ciervos en esta zona”. En cambio, reprocha, cuando algún caso da positivo “paralizan la explotación, sin tomar medidas con ciervos y jabalíes”. Y si más tarde esas vacas se confirman como “falsos positivos, ya han ido al matadero y se comen igual”, asegura. En este sentido, como ejemplo, recuerda que a él “nunca” le ha salido un “verdadero positivo”, pero en cambio le han tenido la granja paralizada, con las pérdidas que ello conlleva.

 

900 vacas frieiresas

Actualmente, según la Federación de Razas Autóctonas de Galicia (Boaga), se contabilizan unas 900 cabezas de esta raza, de las que 25 se encuentran en Soria y el resto en Galicia, en un total de 28 ganaderías. Se trata de una raza “eminentemente cárnica” y su comercialización en la actualidad está amparada por un sello de calidad reconocido y amparado por el Ministerio de Agricultura.

Es decir, que cualquier consumidor cuando observa este logotipo “puede tener la certeza de que el producto procede de ejemplares puros” e inscritos en el Libro Genealógico de la Raza, tal y como explica a Ical Beatriz Pereira, de esta Federación.

La Frieiresa toma su nombre de la comarca natural de Las Frieiras, al sureste de Orense, pero que también recoge parte del Norte de Zamora y parte de Portugal. Se encuentra en peligro de extinción y cuenta con varias teorías acerca de su origen. Recientemente, estudios realizados con marcadores genéticos lo relacionaron con el ‘Bos primigenius estrepsiceros’, el uro euroasiático, de más de dos millones de años.

Pereira desliza que por diferentes motivos esta vaca ha tenido “pocas posibilidades de expansión”. No obstante, además de la actual explotación en Soria, se ha constatado la presencia de animales de la raza en aldeas colindantes a Orense, en la provincia de Zamora, pero con ejemplares “sueltos, aislados”, dado que compradores de fuera de Galicia acuden a las subastas de ganado que se celebran cada martes en el Recinto Ferial de Silleda (Pontevedra).

Aunque su uso es principalmente para la producción de carne, las hembras adultas se han utilizado, y en algunos casos se mantiene en Galicia, para el acarreo y las labores agrícolas. En la actualidad, un informe del Boaga señala que la tendencia evolutiva de la población está en expansión, pero no así el de explotaciones, con lo que se evidencia que el futuro de la raza se dirige a granjas con más ejemplares, más grandes. A día de hoy, la media es de 32,25 cabezas por productor (25 en Soria).

 

¿Por qué eligen estas razas?

Esta raza, de capa castaña ‘lavada’, más oscura en los machos y más clara en los animales jóvenes, destaca por el pelo largo de la región frontal, un rasgo que da origen a un flequillo rubio dorado de carácter dominante y que aparece, por tanto, en todos los cruces.

Es una raza de extensivo que pare en la finca sin necesidad de ayuda. Buena parte de las ganaderías permanecen todo el año en el campo, responde el Boaga. En zonas donde otras razas “no conseguirían mantenerse, este ganado consigue sobrevivir, aprovecha matojos y pasto arbustivo”.

En áreas de Galicia está cobrando especial protagonismo por la labor “para mantener la maleza controlada, lo que disminuye el riesgo en caso de incendio”. Y si éstos se producen, “es mucho más sencilla la extinción en las zonas pastoreadas y a los particulares les evita los costes de desbroce para tener las parcelas limpias, al tiempo que pueden sacar rentabilidad a las crías”. De hecho, esta Federación, concluye que el Ayuntamiento de Almaraz de Duero, en Zamora, ha apostado por este tipo de “razas autóctonas” por su rusticidad para un proyecto particular de silvopastoreo.

 

 

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